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martes, 10 de abril de 2012

Estuve en una escuela de terrorismo en Cuba.

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Estuve en una 
escuela de terrorismo 
en Cuba
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Por Juan de Dios Marín
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«Poco se sabe acerca de la agresiva intervención del castrocomunismo contra el sistema democrático y la paz interior de las veinte repúblicas iberoamericanas. Por esa razón es tan importante la aventura que corrió este joven compatriota mío. Su relato ha sido confirmado en sus partes esenciales por la Organización de los Estados Americanos, cuyas investigaciones dieron por resultado la expulsión de la Cuba de Castro del sistema interamericano».
Raúl Leoni, expresidente de Venezuela.
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.. En octubre de 1960 ingresé como estudiante en la primera de las “escuelas de terrorismo” que Fidel Castro estableció en Cuba. El objetivo de éstas consiste en entrenar a jóvenes revolucionarios, procedentes de las veinte repúblicas iberoamericanas, en el sabotaje, la subversión y la guerra de guerrillas. Yo era uno de tres venezolanos que en mi grupo asistíamos al centro de entrenamiento de Tarara, situado en una propiedad costera confiscada por el Estado, a unos dieciséis kilómetros al este de La Habana. En la actualidad están funcionando activamente nueve escuelas similares. En ellas unos 1.500 alumnos siguen cursos que duran de dos a cuatro meses y cada año se gradúan de cinco a seis mil revolucionarios comunistas.
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.. El superintendente e instructor-jefe de la escuela de Tarara era el general Alberto Bayo, el manco veterano de la guerra civil española, quien adiestró en Méjico a los ochenta hombres que componían la guerrilla de Castro antes de su desembarco en Cuba en 1956. Nuestros instructores eran principalmente checos y rusos, auxiliados por cubanos. Vestíamos pantalones de dril azul, comíamos alimentos bastos y trabajábamos dieciséis horas por día, durante los siete días de la semana. No se nos pagaba nada, pero nos daban cupones que podíamos cambiar por cigarrillos, hojas de afeitar, jabón y otros artículos que escaseaban.
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.. Se nos vigilaba constantemente. Dos muchachos que se habían estado quejando desaparecieron. Después nos enteramos de que los habían fusilado.
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.. Libros de texto para terroristas.—En Tarara nuestro libro de texto más importante era Ciento cincuenta preguntas a un guerrillero, escrito por el mismo general Bayo. A base diagramas y cuidadosas descripciones el manual de Bayo enseñaba cómo fabricar diversas clases de bombas incendiarias o de tiempo, trampas explosivas, minas, bazucas y “torpedos bangalore”. Aprendimos a construir todo esto en las condiciones propias de una campaña, y en los más de los casos con materiales corrientes fáciles de conseguir. Construíamos bombas con tallos de caña de azúcar, y bombas que parecían naranjas. La mechas las hacíamos con cajas de cerillas o fósforos, los conmutadores eléctricos con pinzas de tendedero y ratoneras de resorte. Se nos enseñó a robar dinamita y mecha explosiva para los casos de sabotaje de mayor importancia. Aprendimos las técnicas especiales para dinamitar puentes, líneas eléctricas, oleoductos, comisarías de policía e inclusive el edificio de un congreso nacional. Yo como venezolano leí este capítulo con gran interés, pues recordaba que el 4 de agosto de 1959 una muchedumbre, dirigida por los rojos, trató de destruir el Capitolio de Caracas.
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.. Para cortar las comunicaciones se nos enseñó a tirar un ancla de barco, provista de seis garfios y atada al extremo de una cuerda, sobre las líneas de teléfonos o telégrafos y después alejarnos en un camión al que iría atado el otro extremo de la cuerda. Aprendimos a montar faros de automóvil accionados por baterías sobre un caballete, que se coloca en una curva de algún camino carretero, y encendiendo los faros en el momento en que se aproxima un automóvil enemigo, hacer que el conductor, deslumbrado, se desvíe y se estrelle.
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.. El general Bayo ponía especial énfasis en la guerra de guerrillas y en la táctica terrorista en las ciudades. Se nos enseñaba cómo había que provocar una huelga, cómo incitar a una multitud callejera al clamar a gritos contra la “brutalidad policíaca”. Estudiábamos esquemas que indicaban la forma de dirigir a una turba, como si se tratase de una unidad militar táctica. Se nos daban ejemplos, tomados de motines ocurridos realmente, como el famoso “bogotazo” de 1948, que fue organizado por los comunistas. Como resultado de esa orgía de asesinatos, incendios y anarquía habida en Bogotá, que duró tres días, el centro de la capital de Colombia quedó convertido en ruinas: 128 edificios fueron destruídos y murieron 4.000 personas. En un tris estuvo que no se produjera un golpe de estado comunista.
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.. Después de dos meses de duros trabajos físicos en la escuela de Tarara, se me destinó a estudiar en una escuela superior en Minas del Frío, cerca del viejo cuartel general de las guerrillas de Castro en la sierra Maestra. La escuela, dirigida por el general español Enrique Líster, proporcionaba entrenamiento de campaña en el uso de armamento pesado, tanques, cañones antiaéreos y otras armas. También enseñaba las formas del chantaje político, la manera de robar bancos, asaltar a los pagadores, sabotear industrias, destruir los recursos naturales, fomentar huelgas, asesinar policías; en resumen, cómo provocar la caída de un gobierno.
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.. Yo debía recibir un adiestramiento de este tipo durante cuatro meses, para prepararme a dirigir una unidad de combate táctico, dentro del grupo de terroristas venezolanos llamado “Fuerzas armadas de liberación nacional” (FALN). Castro quería apoderarse de Venezuela y aprovechar sus enormes resursos en hierro y en petróleo para la dominación comunista de las demás repúblicas americanas.
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.. Situación peligrosa.—Durante un breve período de descanso que pasé en La Habana, antes de ir a la segunda escuela, tuve algún tiempo para reflexionar. Estaba muy claro que mi situación era extraordinariamente peligrosa. Muchos de los demás alumnos eran ideológicamente comunistas. La mayoría de ellos habían sido miembros de los “grupos de estudios” o de las “sociedades de amigos” establecidas entre dos naciones y que los comunistas controlan en los países de Iberoamérica. Otros habían sido miembros de células marxistas en los gobiernos, universidades, sindicatos, ligas campesinas, asociaciones de maestros, o en la prensa, la radio y la televisión. Casi todos demostraban ser leales primordialmente a la Rusia soviética.
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.. En cuanto a mí la cosa era muy diferente: yo no era comunista y antes de llegar a Cuba no sabía nada de esa doctrina; pero como muchos venezolanos reconocía que los comunistas habían sido enemigos declarados de los dictadores que gobernaron a mi país hasta 1958 y, como muchos estudiantes universitarios, los admiraba francamente. En Tarara, sin embargo, lo único que tenía yo en común con los demás estudiantes era que yo también era “un resentido”.
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.. Tenía 24 años, mi mujer me había abandonado (y por sobra de razones), y tanto mi familia como la suya estaban en contra de mí. Trabajaba yo como químico ayudante en una fábrica de jabones; estaba bien pagado, pero me aburría. De Cuba llegaban noticias de que allí se operaba una sensacional transformación, y cediendo a un impulso escribí a un amigo venezolano que vivía allá, para preguntarle qué probabilidades de trabajar había en la isla.
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.. Me llegó su contestación inmediatamente. Me enviaba una tarjeta de presentación para el director de una sociedad de amistad cubano-venezolana. Éste me aseguró que me conseguiría un puesto de técnico en Cuba, me entregó un billete de la Cubana de Aviación y me aconsejó que partiera sin dar explicaciones ni despedirme de nadie.
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.. En Cuba mi guía me llevó en seguida a la hostería Rosita, donde se alojaban unas doscientas personas más, procedentes de diversos países. Al cabo de unos días comprendí perfectamente que no había disponible ningún puesto de técnico. Se me arregló entonces una “beca especial” y con otras quince personas de las que se hospedaban en la hostería, salí pronto rumbo a Tarara.
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.. Un muro manchado de sangre.—Durante los dos meses que duró nuestra estancia en Tarara, oímos rumores de las brutales represalias de Castro contra sus opositores o los sospechosos de serlo. Durante el tiempo que estuve en La Habana, antes de ir a la segunda escuela, pude ver por mí mismo que el miedo y la miseria imperaban en la ciudad. ¿Sería posible que colaborase yo con los hombres que habían convertido a Cuba en un Estado policíaco, para que hicieran lo mismo de Venezuela? ¡Jamás! Pero, ¿cómo escapar? A la más leve insinuación de malestar en aquel punto, me liquidarían. Esta fue la suerte que cupo por lo menos a otros seis de mis compatriotas, cuyos nombres ya ha dado a conocer el gobierno de Venezuela.
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.. Mi única esperanza residía en terminar el curso de cuatro meses en Minas del Frío, y después volver en secreto a Venezuela con el título de “oficial de las FALN”. Ya encontraría el modo de emplear contra los comunistas todo lo que había aprendido en las “academias del Dr. Castro”.
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.. Una de las primeras cosas que hicimos en Minas, fue llenar un largo cuestionario tocante a prominentes personajes de nuestro país. ¿Era jugador el senador A; tenía alguna amante; bebía demasiado; contraía grandes deudas? ¿Qué rumores habíamos oído sobre los vicios del juez B, o del comandante de policía C? ¿Era cierto que el líder sindicalista D o el periodista F practicaba el chantaje y se dejaba sobornar? Las respuestas de los estudiantes eran cotejadas en alguna parte y se trazaba un plan a fin de aplicar el chantaje a las víctimas y obligarlas a acatar los designios comunistas.
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.. En Minas éramos unas mil personas, la mayoría procedentes de Venezuela y Colombia. Como se contaba con que yo operase a su tiempo en las montañas del norte de Venezuela, recibí un adiestramiento especial en montañismo, el que se me dio en pico Turquino, el monte más alto de Cuba. Después se me incorporó a un grupo al que estaban preparando para asesinar al entonces presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt. Ya se había intentado asesinarlo el 24 de julio de 1960; Betancourt había resultado gravemente herido y muerto su primer ayudante.
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.. Al saber la existencia de esta nueva confabulación me estremecí de miedo; no podía pensar en otra cosa. Después de varios días de cautelosa preparación conseguí hacer saber la existencia de este proyecto al cónsul venezolano en La Habana, pero al dar tal paso desperté sospechas. Se me hizo objeto de estrecha vigilancia. Una noche, mientras revolvía el escritorio de la oficina del general Líster en busca de mayores detalles, me sorprendieron in fraganti, me dieron una paliza y me metieron en una celda a puntapiés.
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.. Los cinco meses siguientes fueron un infierno. Se me llevó de una prisión a otra, y así recorrí una docena de cárceles. En algunas permanecía incomunicado, en otras se me rodeaba de probables soplones. Era interrogado constantemente y se me aplicaba una técnica muy socorrida: ya era injuriado soezmente por unos, ya tratado amablemente por otros. Me golpeaban brutalmente, me privaban de todo alimento, y al fin me encerraron en una celda a vapor. En una de las cárceles pude observar a treinta estudiantes de Colombia, Ecuador y Perú, que iban a ser fusilados por haberse negado a proceder como agentes de Castro en contra de su patria. Estaba seguro de que este sería mi destino final. Nadie de mi familia sabía nada de mí; mi única esperanza estribaba en que el consulado de Venezuela tomara cartas en el asunto.
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.. El fracaso de bahía de Cochinos vino a aumentar mis amarguras, pues mis verdugos estaban seguros de que yo sabía algo acerca de ello. Para hacerme hablar me colocaron frente al muro de ejecuciones de la cárcel, que todavía estaba salpicado con la sangre fresca de las docenas de desdichados a quienes habían fusilado tras el intento de invasión. Me vi delante de seis cañones de fusil. Durante largos segundos después de la descarga, estuve demasiado aturdido para darme cuenta de que los soldados habían disparado sus rifles, pero sin balas. Se me necesitaba para continuar el interrogatorio.
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.. Cómo me escapé de Cuba.—Para ganar tiempo empecé a fingir que sufría de ataques epilépticos. Afortunadamente el plan tuvo éxito y se me envió al hospital de la prisión. En ella encontré a un guardia que estuvo dispuesto a telefonear en mi nombre al consulado venezolano. Después de media hora y muchas discusiones, la cónsul, Josefina Hache, y el encargado de negocios, Francisco Quijada, obtuvieron permiso para visitarme. Su valor y persistencia me salvaron la vida.
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.. Después de muchas demoras lograron canjearme por un cubano preso en Venezuela y me consiguieron sitio en un avión de la KLM que salía hacia Caracas. Incluso entonces mi salvación no era cosa segura. Yo llevaba en la memoria demasiados detalles de la campaña cubana contra Venezuela. Dos personas a quienes reconocí como agentes secretos cubanos, tomaron el mismo avión.
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.. Durante el vuelo me dirigí a la cabina y convencí al piloto para que se comunicara con la torre del aeropuerto de Caracas y solicitase que se me diera protección. Cuando aterrizamos, di un suspiro de alivio: la policía secreta venezolana rodeaba el avión para conseguir que no me ocurriese nada y pudieran contarles lo que sabía.
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.. En Venezuela ingresé en la policía secreta y desde entonces he utilizado lo que aprendí en las escuelas de terrorismo para ayudar a reprimir la amenaza terrorista que se hacía más grave a medida que se aproximaban las elecciones de 1963. Un mes antes de las elecciones, la policía descubrió el envío de tres toneladas de armas castristas y se apropió de un plan preparado por las FALN para la ejecución de otro “bogotazo” en Caracas. Este plan incluía mapas y señalaba los objetivos principales: centros militares, el Ministerio de Defensa, y centrales telefónicas. Mostraba la distribución y empleo de las fuerzas y enumeraba los armamentos que se utilizarían para el ataque. Tomando como base estos documentos, así como la larga serie de asesinatos, secuestros y explosiones, obra de las FALN, el 25 de julio de 1964, la Organización de los Estados Americanos aprobó la imposición de sanciones contra Cuba.
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.. Las elecciones nacionales de Venezuela constituyeron uno de los acontencimientos más dramáticos e importantes en la historia de este país. Casi todos los votantes registrados (cerca de tres millones de personas en total) desafiaron a los terroristas y sus amenazas de bombardear y ametrallar las colas de votantes, y votaron. Este voto, al hacer posible que, por primera vez en Venezuela, un gobierno democráticamente elegido fuese sucedido pacíficamente por otro elegido de la misma manera, determinó la derrota más decisiva sufrida hasta entonces por el comunismo en este continente.
.. «Selecciones» del Reader’s Digest, tomo XLIX, núm. 290.
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.. N. B.—En relación con este tema, véase también:
Falsa promesa del socialismo.
La técnica roja del motín.
¿Vale la pena el socialismo?
El general Bayo, a la izquierda.

viernes, 26 de agosto de 2011

Falsa promesa del socialismo

Max Eatsman.
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FALSA PROMESA DEL SOCIALISMO
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Por Max Eatsman
Condensado de «Reflections on the Failure Socialism».
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Como exmilitante del socialismo revolucionario, Max Eastman habla con verdadero conocimiento de causa. Ha pasado años observando el socialismo en acción tanto en Europa como en América. Vivió en Rusia durante los primeros años de la revolución comunista. En el notable libro del cual se ha sacado este artículo demuestra que tanto el socialismo como el comunismo llevan al mismo fin inevitable: la dictadura. [Nota de la redacción de la revista].
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.. Casi todo el que se interese seriamente por la libertad, rechaza el comunismo; pero no son solamente los comunistas, sino también de modo más sutil los socialistas, quienes están lanzando al mundo libre por el camino que lleva a la dictadura.
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.. Muchos socialistas han abandonado la consigna del partido y adoptado el sistema de infiltrarse en otros partidos políticos. Estos socialistas burocráticos, como yo les llamo, creen que puede crearse una sociedad más libre, ordenada y próspera por medio de una organización estatal que se adueñe de todos los medios importantes de producción y rija la economía nacional de acuerdo con un plan.
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.. Esta teoría de que un plan ha de traer una era de justicia y felicidad generales es tentadora pero falsa.
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.. Una organización estatal que proyecte y rija los negocios de un país, necesita tener la autoridad de un director de empresa; esto es, la autoridad para decir a los que toman parte activa en el negocio a dónde tienen que ir y lo que tienen que hacer, así como para prescindir de los insubordinados, si lo hay. En otras palabras, ha de ser una organización estatal autoritaria. Tal vez no quiera serlo, pero, si no lo es, la economía se hundirá en el caos.
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.. Muchos hombres serenos y prudentes han previsto esta conclusión en los ciento y pico de años que han transcurrido desde que se planteó la idea de una economía socializada. Y la experiencia real de las economías regidas por el Estado, que han surgido una tras otra en las últimas décadas, debería bastar, en mi opinión, para inculcar en las cabezas de los más optimistas un hecho tan sencillo. Es un hecho que difícilmente puede pasar inadvertido para nadie que observe el funcionamiento de una gran fábrica, banco, almacén o empresa de cualquier índole donde trabajen muchas personas: tiene que haber un jefe y su autoridad tiene que ser reconocida o impuesta.
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.. Además, si el negocio es vasto y complejo, la autoridad del jefe tiene que ser continua. No es posible destituirlo de su cargo de cuando en cuando, arrumbar o destruir sus planes y  poner en su lugar a otro que tenga ideas diferentes sobre lo que haya que hacerse y cómo deba de hacerse. La mera idea de plan implica continuidad de dirección. Por eso mismo, la idea de que una elección periódica de jefe y personal directivo es compatible con una economía nacional planeada adolece de falta de lógica y de imaginación. Las elecciones falsificadas de los países totalitarios, las votaciones con un solo partido y una sola lista de candidatos, no son meras artimañas de un dictador cínico, sino que son intrínsecas de la economía estatal planeada. Todo régimen socialista cabal, tanto si lo implantan los bolcheviques como los socialistas o los comtemporizadores liberales, significará elecciones amañadas o inexistencia de elecciones.
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.. La humanidad está en posición de elegir entre dos sistemas económicos, solamente entre dos. Podemos escoger el sistema en el cual la cantidad y clase de artículos que se produzcan  estén determinadas esencialmente por el mecanismo impersonal del mercado, que emite decretos en forma de fluctuaciones de precios.  Y podemos escoger el sistema en el cual estén determinadas las órdenes emanadas de una autoridad personal apoyada por fuerzas armadas. Esta es la diferencia entre la economía del mercado y el colectivismo... entre la libertad y la tiranía.
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.. Cuando alguien compra algo en el mercado libre, está emitiendo su voto como ciudadano de la economía nacional. Está haciendo una elección que influye en los precios y, en consecuencia, participa en la decisión de lo que la economía ha de hacer o no hacer. Su elección puede resultar anulada por las de otros que compren más; esto es inevitable; pero, al dejar las grandes decisiones económicas en las manos de todos como consumidores, el mercado hace posible la libertad en la compleja sociedad industrial. Es lo único que la hace posible.
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.. No hay conflicto entre la libertad condicionada de este modo y la consideración humanitaria por parte del Estado a los que fracasan completamente en la lucha de la competencia. No es necesario que nadie pase hambre; no es necesario que nadie quede desamparado para mantener la soberanía del mercado. El principio de la responsabilidad colectiva para con los realmente necesitados, puede subsistir sin violar el principio de la competencia; pero no tenemos para qué engañarnos con la idea de que la libertad es compatible en la sociedad humana con la igualdad económica.
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.. Estoy seguro de que la mayoría de los simpatizantes del socialismo no se dan cuenta de esto. Ansiosos de hacer bien y obsesionados por el supuesto poder del Estado para hacerlo, están destruyendo en nombre del bienestar social los cimientos mismos de la libertad.
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.. El gran error del socialismo fue creer que podía llegarse a la paz fraternal por el acomodo de todos los intereses en pugna, de todas las luchas de casta y de clase. Eso podría ocurrir en el cielo, pero en la tierra los hombres se dividirán siempre en grupos con intereses antagónicos. La tarea que tenemos que realizar no es suprimir estas agrupaciones ni tratar de reconciliarlas, sino mantenerlas en estado de equilibrio, sin permitir que ninguna prepondere sobre las demás. Nuestro primer propósito debe ser el de asegurarnos que ningún grupo —ni el proletariado, ni los capitalistas, ni los terratenientes, ni los banqueros, ni el ejército, ni la iglesia, ni el mismo gobierno— tenga poder exclusivo. Nuestras libertades dependen del éxito de este esfuerzo. Solamente cuando cada agrupación poderosa pueda competir libremente con las otras, puede la sociedad, en conjunto, ser libre. La libertad es el circo donde luchan las diversas fuerzas sociales.
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.. Los últimos noventa años de la historia de los Estados Unidos ofrecen excelente ejemplo de cómo el desarrollo de los acontecimientos requiere flexibilidad en quienes luchan por la libertad. Durante veinte de esos años se luchó contra el «capitalismo», contra «Wall Street», contra los «grandes negocios». Aquel enemigo quedó derrotado y se ganó la batalla. Hacia 1930 el Gobierno de los Estados Unidos empezó a dictar su voluntad a financieros y capitanes de industria, en vez de preguntarles lo que había que hacer.
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.. Pero los socialistas burocráticos de hoy, en vez de ver y determinar la nueva amenaza de superpoder, que se halla ahora en Washington y no en Wall Street, siguen combatiendo al enemigo derrotado y robusteciendo al poder victorioso. El objetivo, repito, es impedir el dominio de la sociedad por ningún grupo.
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.. Ya es más que hora de que reconozcamos francamente que el socialismo fue un error. Una hipótesis que resultó equivocada (digo yo en aras de mi amor propio). Pero llamémosle como queramos, desembaracemos de él nuestro pensamiento. Tenemos que discurrir la manera de consagrarnos a un porvenir mejor para la humanidad: un porvenir en que haya más libertad y menos tiranía.♦
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Véase también "Estuve en una escuela de terrorismo en Cuba", «La primera democracia víctima del comunismo», «Comunistas: cómo causan disturbios; o la técnica roja del motín», y «¿A quién aprovecha la ganancia del capital?». Búsquense en el índice (columna derecha).
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.. Los embajadores tienen que asistir a todas las recepciones y el torbellino social es una de las tareas más pesadas. Antes de que el apreciado embajador francés Henri Bonnet se retirara a vivir tranquilamente en París, un nuevo enviado que acababa de llegar fue a visitarlo para pedirle consejo sobre las quisicosas de la vida de Washington.
.. —La cosa más importante —le dijo Bonnet— es aprender la técnica necesaria para asistir a ese fenómeno de Washington: el cóctel en masa. Entre usted y pase por la línea de recibo. Al mismo tiempo fíjese bien dónde hay una puerta lateral al fondo. Acepte la primera bebida que le ofrezcan: whisky, martini, zumo de tomate, cualquier cosa. Beba un sorbo, deposite su copa en la maceta de flores que le quede más a mano y escápese.
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Caricaturas
.. El marido a la mujer en un viaje de automóvil: «¿Quieres fastidiarme un poquito? Estoy empezando a dormirme».—B. Y.
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.. Una mujer de armas tomar (separada de su marido) a su abogado: «Y advierta a mi marido que si deja de pagarme la pensión convenida un solo mes, volveré a tomar posesión de él».—G. L.
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.. El paciente (impaciente) al médico: «¡Sí; lo sé, doctor! Claro que el aguardiente no me cura el catarro... pero los médicos tampoco».
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La mujer, al marido: «Claro que gasto más de lo que tú ganas, querido... ¿pues no había de tener confianza en ti?»—D. T.
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.. Un invitado a otro en un cóctel literario: «La película que acaban de hacer de su libro, le ha dado una idea para una nueva novela».—T. S. R.
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.. El subastador: «¡Vendido! ... a la señora a quien su marido le está tapando la boca».
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.. Locutor de radio: «Ahora, estimados oyentes, las noticias de lo que sucedió mientras se estaban transmitiendo los anuncios».
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.. La jovencita a su amiga: «Quiero a don N. por lo que es... Es vicepresidente de una compañía de acero».—Kate Ossan en The Saturday Evening Post.
.. «Selecciones» del Reader’s Digest, tomo XXXI, núm. 182. (Artículo, anécdota y caricaturas).

martes, 28 de diciembre de 2010

Comunistas: cómo causan disturbios

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Comunistas: cómo causan disturbios; o
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La técnica roja del motín
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..Es hora de reconocer una de las más peligrosas armas comunistas:
la manifestación pérfidamente manipulada.
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Por Eugene Methvin

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..Este artículo está basado en las investigaciones practicadas, en el curso de cuatro años, por Eugene Methvin, miembro de la redacción del Reader's Digest en Wáshington. Representa docenas de estudios sobre casos concretos de motines comunistas, además de centenares de entrevistas con el FBI, la Agencia central de inteligencia y servicio secreto de los Estados Unidos, como también con peritos policíacos, autoridades de información académicas y militares, y con antiguos comunistas que personalmente han organizado huelgas y motines. (Nota de la redacción de la revista).
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..Así como el químico sabe que al arrojar un trozo de sodio en el agua se producirá una explosión, y el ingeniero que si entierra dinamita en cantidades adecuadas y en determinada forma y la hace detonar podrá abrir un canal de riego, así también el líder comunista sabe que si escoge lemas apropiados, reúne una muchedumbre y la agita, puede crear un motín.
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..Las técnicas para crear estos movimientos son tan sencillas como científicas y sistemáticas. Y desde que empezó la guerra fría los comunistas han venido usando en todos los continentes la terrible arma del motín dirigido, para corromper alianzas, derribar gobiernos, humillar gobernantes y anular el efecto de la ayuda económica extranjera. Entre los casos de violencia organizada, se cuentan las sangrientas peleas callejeras ocurridas entres budistas y católicos en Vietnam, los desfiles en demandas de alimentos que hubo en la India, el caos reinante en el Congo y las ejecuciones en masa por el régimen rojo instalado en Zanzíbar por medio de un motín. Un reciente estudio llevado a cabo por la Secretaría de defensa de los Estados Unidos reveló que en los cinco últimos años, sólo en Iberoamérica se registraron, fomentados por los comunistas, 351 estallidos de terrorismo, sabotaje y guerra de guerrillas, además de 299 motines, manifestaciones y huelgas.
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..Tormenta roja.—Recordemos la forma como se esgrimió el motín de Panamá en enero de 1964. En los cuatro días que duró esa tormenta provocada contra los Estados Unidos, veinticuatro personas perdieron la vida, 400 quedaron heridas y los daños materiales llegaron a dos millones de dólares de esa época. Cuando los soldados estadounidenses, atacados a balazos por francotiradores, se vieron en el caso de contestar el fuego, aquellas república hizo circular por el mundo entero el cargo de «agresión de los Estados Unidos».
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..¿Qué fue lo que ocurrió verdaderamente en Panamá? Los comunistas ya venían haciendo preparativos para explotar la agitación producida por una huelga de autobuses, cuando de pronto les cayó entre manos un pretexto mucho mejor. Varios estudiantes estadounidenses de la Escuela secundaria de Balboa, contraviniendo acuerdos existentes para izar en determinados lugares tanto la bandera de Panamá como la de los Estados Unidos, izaron únicamente esta última en el asta del colegio.
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..Los informadores llevaron volando la noticia a los líderes comunistas, y en el curso de pocas horas muchos estudiantes y centenares de inocentes patriotas panameños cayeron en la trampa de una tormenta planeada por los rojos. Reconstruyendo la asonada, los peritos en la materia descubrieron los hechos siguientes:
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►Los cócteles Molotov (o botellas incendiarias llenas de gasolina) que se lanzaron contra las casas, negocios y coches de estadounidenses, no contenían trapos embutidos de improviso en botellas, sino mechas cuidadosamente cosidas a mano. Algunos estudiantes pertenecientes a un organismo castro-comunista se habían quedado después de clase, desde una semana antes del motín, para fabricar las bombas incendiarias.
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►Un testigo presencial que estuvo al lado de un locutor de radio oyó con asombro que éste decía por un transmisor portátil: «Diez mil personas desafían las balas y se dirigen a la zona del Canal... Las tropas norteamericanas están ametrallando a los valerosos patriotas panameños... Sus tanques penetran ahora en nuestro territorio».
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..Lo que describía este locutor no correspondía en absoluto a la realidad que tenía ante los ojos: un pequeño grupo de espectadores que veían arder las oficinas de la Braniff Airwards, atacadas con bombas incendiarias. (No se empleó ni un solo tanque ni una sola metralleta de los estadounidenses en los cuatro días de desórdenes).
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►Un panameño que llevaba una máquina fotográfica salió rápidamente del Palacio legislativo, sacó una pistola y le pegó un tiro a un individuo que estaba entre la multitud. Deposiciones juradas de testigos oculares han confirmado que el asesino tomó una fotografía de su víctima , subió a un coche que le esperaba y huyó. Más tarde, seis conocidos comunistas encabezaron un desfile fúnebre para honrar a los «mártires asesinados por las tropas imperialistas norteamericanas».
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►Autoridades fidedignas identificaron por los menos a setenta comunistas —de los cuales se calcula que cincuenta y cinco fueron adiestrados en Cuba— entre los agitadores que dirigían el tumulto.
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..Violencia por etapas.—Los comunistas han estudiado y enseñado la manipulación de multitudes durante más de cien años. El propio Lenin perfeccionó esas técnicas y las enseñó en una escuela clandestina en Longjumeau (Francia), en 1911. Decía con audaz jactancia: «Cuando dispongamos de cuerpos de trabajadores revolucionarios especialmente adiestrados, y que hayan cursado un largo período de entrenamiento, no habrá policía en el mundo que pueda con ellos». Hoy, gracias a una colección de datos obtenidos de todo el mundo, inclusive documentos recogidos e interrogatorios a que se han prestado varios desertores de las escuelas de adiestramiento comunistas, es posible revelar ampliamente las diversas etapas por que pasan gradualmente las explosiones de violencia manipuladas por el comunismo. Helas aquí:
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1.ª etapa. Infiltración de agentes en organismos estratégicos y en medios de comunicación destinados a las masas. Para movilizar a las muchedumbres, el partido tiene que colocar primero a sus agentes en los periódicos, estaciones radiofónicas, sindicatos obreros, asociaciones cívicas, facultades universitarias, asociaciones estudiantiles, y hasta en los cuerpos militares y de la policía. En Venezuela, por ejemplo, los comunistas dominan la principal escuela de periodismo, que es la de la universidad Central de Caracas.
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..Los rojos no necesitan siempre el completo control de un organismo, según descubrieron los democráticos sindicatos de obreros de Inglaterra en marzo de 1963. Cuando en esa ocasión sus pacíficas manifestaciones para protestar contra el desempleo llegaron hasta Londres, los comunistas se infiltraron en sus filas e invadieron la entrada al Parlamento, donde están tradicionalmente prohibidas las manifestaciones. Intervino la policía montada y hubo una refriega de una hora. Siguiendo las instrucciones que publicó el periódico comunista Daily Worker sobre «Cómo desmontar a un policía por medios rápidos y seguros», los amotinados aplicaban cigarrillos encendidos al costado de los caballos. Los periódicos londinenses dijeron que aquel fue uno de los peores motines ocurridos en muchos años.
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2.ª etapa. Ablandamiento de las masas con símbolos y lemas. En la etapa inicial de una campaña de propaganda, los rojos profesionales jamás echan mano de una causa abiertamente comunista para ganar adeptos; por el contrario, explotan aspiraciones universales de «paz», «pan», «derechos civiles», «libertad», etcétera, y presentan estas aspiraciones en la jerga incendiaria de la «lucha de clases». A todos los descontentos les señalan como cabeza de turco al «imperialismo yanqui», a los «explotadores capitalistas», o a «la élite blanca que ejerce el poder». Bombardeando sistemáticamente a los ciudadanos corrientes con tales lemas, es posible excitarles lo suficiente para que se lancen a las calles cuando los comunistas inciten al motín.
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..Tan eficaz es la técnica de las consignas que, valiéndose de ella, los comunistas organizaron tumultos con motivo del alza de la tarifa de tranvías en Calcuta y las de energía eléctrica en Buenos Aires; contra las fuerzas armadas estadounidenses en el Japón y contra la audiencia del congreso celebrada en San Francisco de California.
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3.ª etapa. Formación del núcleo sedicioso. Valiéndose de los métodos normalmente empleados para enardecer al público —avisos en la prensa, hojas volantes, anuncios por radio y oferta de transporte gratuito—, los jefes de célula atraen a los curiosos, a los descontentos, a los aburridos y perezosos, que siempre están dispuestos a congregarse para ver un circo, un incendio o una tremolina. También se pueden contratar manifestantes. En el Brasil un extranjero se mezcló con una multitud que protestaba contra la muerte de Patrice Lumumba, el líder comunista del Congo.
..—¿Quién es ese Lumumba? —preguntó a las personas que estaban cerca.
..Nadie supo contestarle.
..—¿Dónde está el Congo? —volvió a preguntar, y tampoco le pudieron dar razón.
..—Entonces, ¿por qué toman parte en esta manifestación?
..—Porque me pagaron diez cruzeiros —contestó un interrogado.
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..En el Japón, durante las semanas de manifestaciones contra Eisenhower en 1960, los agitadores comunistas contrataban con tanta regularidad a todos los desocupados que acudían a las agencias de empleo, que la policía podía informar a los reporteros de los diarios que la ausencia de colas en las agencias por la mañana, significaba manifestación segura por la tarde. Las autoridades japonesas calculan que las cinco semanas de disturbios anti-estadounidenses les costaron a los comunistas 1.400.000 dólares.
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4.ª etapa. Agitación de la muchedumbre. Para explotar a las masas los comunistas se valen de diversos sistemas, según lo que más convenga a la situación. Pueden mantener la masa compacta, como un rebaño, o aumentar la tensión como en una caldera hasta que estalle; pero los métodos fundamentales son siempre los mismos. Con base principalmente en documentos recogidos al partido comunista en Irak, se explica a continuación la manera como una «célula secreta» roja maneja una manifestación organizada:
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Mando mayor: El jefe del motín y su estado mayor se sitúan en puntos muy alejados del centro de la actividad, desde los cuales puedan observar todo el campo de batalla.
Mando interior: Cuadros comunistas mezclados con la multitud dirigen las manisfestación bajo las órdenes del mando exterior. El jefe interior, que va siempre custodiado estrechamente, suele colocarse cerca de una bandera, muy visible, de modo que los exploradores y los recaderos puedan encontrarle en cualquier momento. (En las manifestaciones anti-norteamericanas de Caracas en 1958, el vicepresidente Nixon pudo reconocer fácilmente a los dirigentes del motín, porque iban montados sobre los hombros de otros de otros co-partidarios para poder ver mejor y dar instrucciones).
Mensajeros: Llevan órdenes y noticias entre el mando interior y el exterior, e informan sobre los movimientos de la policía.
Guardias de choque: Armados con tubos y palos, estos hombres se mantienen en reserva. Si la policía reprime a los comunistas, aquéllos se lanzan a la pelea en un golpe por sorpresa que permite huir a sus copartidarios.
Cuerpos de gritones: A los agitadores de voz fuerte se les ensaya cuidadosamente en los lemas o consignas que deben gritar y el orden en que los deben proferir.
Provocadores de la policía: Mujeres especialmente adiestradas gritan histéricamente, se desmayan a los pies de la policía o les arañan la cara. A otros elementos se les enseña la manera de arrojar canicas a los cascos de las caballerías y atacar a los animales con hojas de afeitar atadas en el extremo de un palo, o pinchar a los animales con alfileres, con lo cual las caballerías se desbocan entre la multitud y proporcionan a los fotógrafos “pruebas” de la “brutalidad de la policía”.
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5.ª etapa. Fabricación de “mártires”. A todos los agitadores se les enseña a forjar un supuesto mártir, llevar su cadáver por las calles, hacerle grandes funerales y conmemorar su muerte tan a menudo como sea posible, con el objeto de mantener vivo el fanático ambiente de “lucha”. Agentes del Servicio secreto de los Estados Unidos vieron en Caracas que los comunistas empujaban a personas al paso del automóvil oficial del vicepresidente Nixon, con la esperanza de crear un mártir cuya muerte pudieran achacar a la “crueldad de los imperialistas yanquis”.
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..La agitación brota dondequiera.—Estas cínicas técnicas han demostrado su eficacia en todas partes. Aunque en la investigación llevada a cabo por la Oficina federal de investigaciones (FBI) después de los violentos tumultos ocurridos en el decenio de 1960 en el barrio, preponderantemente negro, de Harlem, en Nueva York, y en el sector negro de otras cinco ciudades de los Estados Unidos, no se hallaron pruebas de que hubiesen sido el resultado de una organización o planeamiento sistemático nacional —aparte de los actos de organismos de poca importancia—, el informe de J. Edgar Hoover sí puso al descubierto la participación de muchos individuos y grupos comunistas aislados. Y, dijo Hoover, por lo menos en dos ciudades de Nueva Jersey «dos individuos con antecedentes de afiliación comunista fueron instigadores de los disturbios».
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..En Harlem los comunistas contribuyeron a crear un ambiente que tenía inevitablemente que estallar. Desde mucho antes de los motines habían emprendido una campaña preparatoria con repetidas acusaciones de “brutalidad policíaca”. Las publicaciones rojas de Harlem fomentaban la formación de cuerpos armados para combatir a los «borrachos y fanáticos rufianes del uniforme». En febrero de 1964 la policía halló folletos impresos en Cuba por un negro comunista estadounidense, Robert Williams. Acababa de regresar después de entrevistarse con Mao Tse-tung en la China roja y desde La Habana distribuía instrucciones sobre la manera de adaptar las tácticas de guerrilla de Mao a las calles de las ciudades estadounidenses.
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..Los organizadores comunistas habían formado comités y capitanías de manzana para reunir revoltosos, de la misma manera en que los partidos políticos movilizan electores. Trataron de reclutar adolescentes sin trabajo, jefes de pandillas y delincuentes juveniles. Los líderes comunistas presionaron secretamente a los capitanes de manzana para que estuviesen listos para atacar a la policía apenas ocurriera el primer incidente incendiario.
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..Seis semanas antes de la asonada, la policía empezó a encontrar en las azoteas de Harlem rimeros de botellas y ladrillos. Ya para julio del mismo año el “Consejo de defensa de Harlem” decía que contaba con treinta comités de manzana, y su presidente, William Epton, declaró: «Esta es una organización comunista. Yo soy comunista. Trabajaremos con cualquier grupo de Harlem con el que estemos de acuerdo: nacionalistas negros, musulmanes o con cualquiera».
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..[Musulmanes: grupo de agitadores negros de los Estados Unidos que se dan así mismo este nombre. (N. de la R.)].
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..Tal fue el ambiente que existió en esa época, concretamente el 16 de julio de 1964, cuando un policía dio muerte de un balazo a un muchacho negro de 15 años de edad que blandía un cuchillo. El organismo comunista se movilizó inmediatamente. Cuarenta y ocho horas después del incidente, una tensa y calurosa tarde de sábado, Epton convocó a una reunión callejera y, según se comprobó posteriormente, díjole a la turba: «Vamos a hacer una manifestación, y no decimos que va a ser pacífica porque la policía ha declarado la guerra a la gente de Harlem. Cada vez que los policías maten a uno de los nuestros, nosotros mataremos a uno de ellos».
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..Sin embargo, la violencia no estalló realmente sino hasta que, esa misma noche, algunos líderes irresponsables de la Comisión pro igualdad racial (CORE) y varios agitadores profesionales celebraron otra reunión callejera. La multitud se arremolinó a las puertas de una estación de policía y fue creciendo por centenares. Antes de una hora volaban por el aire piedras, botellas y basuras. En este punto ya no se necesitaba la ayuda de los comunistas.
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..No tiene objeto discutir ahora si los motines de Harlem habrían podido ocurrir sin la presencia de los comunistas. Atribuir estos motines, o cualesquiera otros, a la instigación comunista únicamente, sería tan equivocado como descartar totalmente la influencia roja. La lección de Harlem es que los destructores rojos pueden aprovecharse de cualquier controversia, y toda persona capaz de reflexión debe estar al tanto de los métodos y objetivos de aquéllos. La creciente marea mundial de estallidos de violencia organizados por los rojos nos ofrece también otra lección, una de las más viejas de la historia: el precio que se debe pagar por la libertad es la vigilancia constante.
«Selecciones» del Reader's Digest, tomo XLIX, No. 292.
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jueves, 11 de febrero de 2010

La primera democracia víctima del comunismo


Alejandro Kerensky
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Un famoso personaje ruso desbarata un mito que la propaganda ha diseminado profusamente.
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. LA PRIMERA DEMOCRACIA
VÍCTIMA DEL COMUNISMO
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(Condensado de “Plain Talk”).

. . Por Alejandro Kerensky;
ex primer ministro y jefe del 2.° gobierno provisional ruso de 1917.
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.. Hace poco, durante una excursión que hice como conferenciante, me encontré repetidas veces ante uno de los mitos de propaganda más grandes de nuestra época, a saber: que fue el comunismo la fuerza política que acabó con el despotismo zarista en Rusia.
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.. Los comunistas nunca hicieron semejante cosa. Lo que los bolcheviques derrocaron por la fuerza y el engaño no fue la monarquía absoluta de los Emperadores rusos, sino la recién nacida democracia que se ha llamado el régimen de Kerensky.
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.. El doce de marzo de 1917, un mes antes que los Estados Unidos entrasen en la primera guerra mundial, el zarismo se desplomó y tuvo principio la gran Revolución Rusa. Entonces nació el único régimen democrático que ha existido en toda la trágica historia de mi país.
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.. Los futuros jefes comunistas no tuvieron arte ni parte en aquel decisivo acontecimiento. Puede decirse que todos ellos —Lenin, Trotsky, Stalin— se encontraban en el extranjero, en presidio o en el destierro. Además, el levantamiento fue para ellos una sorpresa. No creían que pudiera sobrevivir tan pronto. Lenin había escrito desde Zurich a sus amigos, que la generación a que él pertenecía no abrigaba esperanza alguna de ver una revolución en Rusia. Sus partidarios de Petrogrado me dijeron, cuando apenas faltaban unas horas para que abdicase Nicolás el Último: “No hay el menor indicio de revolución; estamos entrando en un largo período de reacción zarista”.
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.. Fue sólo después que el gobierno provisional democrático decretó la amnistía política cuando empezaron a congregarse los bolcheviques en la capital rusa. Lenin, Zinoviev y otros llegaron un mes después de la caída de los Romanoffs... en el famoso tren sellado que facilitó el Káiser alemán. ¿Cómo era la Rusia a que regresaron aquellos bolcheviques? Lo dice el testimonio del propio Lenin: “Rusia es en la actualidad el país beligerante más libre de Europa, el país donde la opresión de las masas no existe”, declaró públicamente unos días antes de la insurrección bolchevique del siete de noviembre de 1917, que mató el régimen democrático en el octavo mes de su existencia.

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.. El mito de que los comunistas derrocaron a los zares se ha diseminado intencionadamente para ocultar el crimen que cometieron estrangulando la primera democracia rusa. Y hoy los comunistas de todas partes están intentando adueñarse del poder por el mismo cínico procedimiento de presentarse como “defensores de la democracia” y organizar sus ataques a la libertad bajo las banderas de la libertad. Sólo después de haber obtenido la victoria, reconoció públicamente Lenin que sus declaraciones de amor a la libertad habían sido artimañas deliberadas.
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.. No puede censurarse al pueblo ruso por haber caído en la trampa bolchevique pues el mundo no tenía experiencia por aquel entonces en la técnica totalitaria moderna. Pero no tienen la misma excusa los millones de obreros, agricultores e intectuales del Occidente democrático a quienes se presenta hoy aquel cebo. La pavorosa experiencia de lo ocurrido en mi país nativo debes servirles de terrible advertencia.
«Selecciones» del Reader´s Digest, tomo XIV, núm. 74.
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.. N. B.—Véase también en esta bitácora, en relación con este tema: "Estuve en una escuela de terrorismo en Cuba", "Falsa promesa del socialismo" y "La técnica roja del motín". Búsquense en la columna derecha superior (Índice de artículos).